Retrato de Fernando, chiclero de Uaxactum, selva del gran Peten, Guatemala. Fernando aún trepa los enormes árboles de Chicozapote para obtener el látex natural del chicle, hoy sustituido por un polimero de laboratorio. La exportación de este elemento natural hizo que se abriera una pista de aterrizaje en el corazón de la selva y fue precisamente un chiclero, quien subido a la copa del árbol, observó que sobresalía una construcción. Era el pico de la gran pirámide de Tikal, pues la base estaba totalmente cubierta por la vegetación y tierra. Luego llegaron los arqueólogos y los acuerdos por el cual la universidad americana que lo excavó se llevaba las mejores piezas… Fernando aún cree que el auge de lo orgánico, recuperará el consumo del chicle natural. Uaxactum es una aldea con una escuela modelo y un par de sitios modestos para dormir y disfrutar de la experiencia única de la selva, pues a las dos horas de caer el sol, se corta la luz con fin respetar el entono natural. Entonces la selva retumba. Los nictálopes -animales nocturnos- salen a cazar. Lo mejor es que el día haya sido agotador y así dormir a pierna suelta después de revisar que bajo tu mosquitera no hay insectos ni arácnidos. Foto: Vicente Pérez Herrero