El mundo creado es múltiple: Agua, tierra, cielo (algunos mencionan un mundo inferior que unas veces es el infierno y otras, un mundo interior que sostiene la tierra) cada mundo tiene su guardián y los mundos se conectan con el alma, especialmente en la muerte. Si la persona ha sido justa, se conectará con mundos superiores; inferiores si ha sido malvada y se queda en la tierra.

Las comunidades de la selva necesitan establecer normas naturales que garanticen el uso racional de los recursos y para ello destaca la figura de los dueños o madres como protectores de la naturaleza.

Este dueño o madre será quien sede permiso al cazador que mata solo de acuerdo con la naturaleza y la necesidad del grupo…

Y así todo. Tan básico y sencillo que un niño de ciudad lo entendería pero un adulto, no.

(Apuntes preparatorios de rodaje)

LOS IRREDUCTIBLES. Retratos de Iginia Benitez Fresel y Stela Cardozo Griffith, Guarani descendientes de la etnia de los irreductibles de Tañarandy.

Cuentan las crónicas que a escasos kilómetros de la primera fundacion jesuita de S. Ignacio de Guasú, se instalaron en Tañarandy los nativos que no aceptaban entrar en las misiones/reducciones jesuíticas.

Narran los narradores que unos y otros, reducidos e irreductibles convivían en paz y tan razonablemente felices en su identidades, en sus preocupaciones y quehaceres cotidianos .

Todo un ejemplo de convivencia y respeto; pero como siempre, el orden natural en esta pequeña utopía acaba siendo sacrificado por la necedad cultural del que se cree en posesión de una identidad superior.

Los jesuítas son expulsados de España y Portugal, y finalmente prohibidos por el Papa de Roma, al único que le habían jurado obediencia, casi ná (Tremendo castigo sin parangón) y por supuesto el pacto utópico entre guaraníes y jesuítas, fulminado.

La intolerancia de los nuevos administradores de la Fe fue seguida por la ruina de las misiones al abandonarlas los nativos y volver a la selva.

La Tierra sin Mal que los indios creían haber encontrado en las reducciones jesuíticas, resultó ser eso, una utopía ( u topos, sin lugar, según la genealogía)

Ahora en Tañarandy, otrora hogar tranquilo de los irreductibles, se celebra con todo fasto la Semana Santa como si hubiese que recordar que esa aldea es tierra conquistada, finalmente reducida.