“Ya no puedo pensar más lo que quiero. Las imágenes móviles (el cine) reemplazan mis propios pensamientos” cita W. Benjamín a Georges Duhamel (1930) el cual lanza todo un ataque al cine de masas como instrumento calificándolo de “Diversión de esclavos, entretenimiento de iletrados…” . El cine acababa de empezar a hablar 3 años antes -1927- y en un tiempo récord y gracias al sonido ya era una industria global que trastocaba las más brillantes mentes.

Lamento descubrir tan tarde a Walter Benjamín, aunque por la noche (territorio de nictálopes, lobos, destripadores y Nosferatus , puede ser más letal que esos seres eviscerados ). Habría que resucitarlo para que 90 años después nos ilustre de nuevo.

Afirma Foucault que le gustaría escribir la historia de los vencidos pero hay un problema “quienes fueron vencidos se les ha quitado la palabra y si hablasen no lo harían en su propia lengua. Se les ha impuesto una lengua extranjera”

En mi documental “U-Topos, no lugar. La utopía Guarani/Jesuítica” Bartomeu Meliá (Jesuita indigenista) sostiene que “cuando el conquistador llega, lo primero que hace es negar la cultura existente” impone una lengua, unas costumbres, y al final, el descubrimiento se convierte en encubrimiento.

Si damos por válidos los planteamientos tanto de Foucault como de Meliá, el debate surge cuando los jesuítas imponen el conocimiento de las lenguas indígenas para acceder a las comunidades utópicas que desarrollaron en tierras de los guaranies. Las universidades estaban obligadas a abrir cátedra de “la lengua general de los indios” y los jesuítas obtuvieron carta blanca de la administración del Imperio español para cerrar la zona (todo el cinturón selvático que rodea Brasil, desde Venezuela y Colombia a Paraguay y Argentina, pasando por Perú, Bolivia) e incluso crear un ejército propio para defender a los nativos.

El Guarani es el único idioma nativo que hoy día es oficial en America Latina y sin embargo la expulsión de los jesuítas conllevó toda una cadena de conflictos locales con los guaraníes y los nuevos administradores impuestos desde España.

Unos conflictos que básicamente convergen en el abandono de las misiones y el retorno a la selva de los indígenas perdiéndose 150 años de convivencia ínter cultural.

Si retomamos el origen de las palabras de Foucault y Meliá, ¿Se puede llegar a escribir la historia de los vencidos? ¿Solo hubo encubrimiento?

Un documental para el debate.