Director y productor de películas de ficción y documentales.

LA PELAZON DE LOS TIKUNA De todos los ritos de pubertad, el más doloroso y espeluznante que he estudiado en la Biblioteca Amazónica de Iquitos es sin duda el de las niñas pre púber de los Tikuna en el que a la joven le arrancan el pelo, si le arrancan, no cortan, se lo arrancan hasta el último mechón de la cabeza, pero además, el rito va precedido de un ceremonial terrible.

Durante 4 días la niña no debe ni podrá dormir sometida sin descanso al ritmo hipnótico de los poderosos tambores que llegan a escucharse a cien kilómetros.

El cuerpo de la joven es pintado de negro y le ponen una corona de plumas además de plumón de gorrión en las mejillas.

Deberá caminar sobre brasas y aún falta un último detalle digno de película de terror: los asistentes se cubren el cuerpo de máscaras hecha con tejido vegetal, representando a los demonios. De esta forma, la niña pierde el contacto con su gente y aumenta el terror por los démonios, cuyas máscaras podéis ver en los maniquíes del museo.

Mechón a mechón, le arrancan hasta dejarla calva. Terrible

Con semejante rito, la tribu pretende advertir a la joven que la vida es dura, que los dolores del parto, que…

Al final, la niña es lavada en el río, y será protegida por un rito purificador para, finalmente ser aceptada por la comunidad y considerada apta para formar una familia.

En fin, hay cosas difíciles de aceptar.

En la foto podréis ver las mascarás sobre maniquíes y adornos de plumas de la niña.

No sé si alguien ha grabado este ceremonial de iniciativa pues invitan a otras etnias, pero no tengo interés en verlo. Uno se pregunta si es mejor, no saber algunas cosas, porqué la comunidad desde la inocencia de su razonamiento natural-todo se hace para proteger a la futura madre y asegurar la supervivencia de la comunidad- porqué tiene un coste tan doloroso y psicológicamente tan terrible al verse la niña rodeada de espeluznantes máscaras bajo el poderoso sonido de los tambores.

Los señores de caucho y los LOS REVIENTA CABEZAS sobrenombre por el que se conoce a una etnia “auto aislada” de la Amazonia. Son nómadas y su historia está envuelta en una misteriosa leyenda que les atribuye esa afición por reventar cabezas pero solo de hombres blancos.

Dicen que habitaban las zonas del caucho y que horrorizados por la extrema crueldad de los señores del caucho, hombre blanco que veían, cabeza que reventaban sin mediar palabra.

Sus temibles mazas dan miedo.

En la lógica natural (e inocente) de la cosmovision amazónica, cuando una etnia se pone así de bruta es porque te has pasado siete pueblos y es que los revienta cabezas no querían ser esclavizados, sufrir mutilaciones y que sus mujeres fueran violadas por no cumplir con la cuota de recolección del caucho asignada por estos señores de trajes de seda y finos modales que adquirían hectáreas de árboles del caucho, nativos incluidos todos en el mismo lote.

Huyeron hace más de cien años a la selva profunda y cuando aún hoy, si avistados por una avioneta, lo abandonaban todo precipitadamente y huyen pues creen que les buscan los caucheros.

Aseguran que han intentado convencerles de que los tiempos del caucho han finalizado, pero ellos no se lo creen, pues en la lógica natural del indio, quien ha ejercido tanta crueldad, cambia pero solo en apariencia.

El las fotos. Busto de Barón de Morey y fachada del que fuera uno de los hoteles más lujosos de América del Sur.

Cosmovision (2) Para el indio amazónico los hombres y los animales son gente; ellos, los indígenas son los humanos y los animales, gente no humana; mientras en Occidente la humanidad se vincula con los humanos, en el indígena la condición de humanidad no la da el humano sino la relación entre todas las criaturas humanas y no humanas. No sé considera humanidad sin un equilibrio con la naturaleza y, por supuesto, los no humanos. Y en este equilibrio es fundamental el chamán pues actúa de protector de la tierra y decide los animales (gente no humana) que se puede cazar sin alterar el equilibrio, o sea sin perder la condición de humanidad.

(Os lo voy contando según lo voy estudiando con la advertencia de que esta cosmovision no es una doctrina idéntica en todas las etnias ya que cada una introduce sus cambios aunque mantiene una regla general. Por lo demás doctores tiene este tema y solo soy un diletante entusiasta que os seguirá contado desde la biblioteca amazónica de Iquitos. Salud)

“La cosmovisión es el resultado de un fuerte trabajo estético de transmisión colectiva“ cuya finalidad es cohesiónar al grupo social y explicar el mundo y la relación del grupo etnico ante el mismo.

Profundamente animista, el indio amazónico atribuye un espíritu a cada ser vivo, vegetal o materia en el convencimiento de que esos espíritus invisibles hacen que la realidad no sea más que una máscara debajo de la cual habita la realidad a la que solo se accede a través de la espiritualidad, los sueños y los viajes que proporciona el chamán que es el único que conoce el acceso a las dimensiones invisibles de la realidad.

El mundo creado es múltiple: Agua, tierra, cielo (algunos mencionan un mundo inferior que unas veces es el infierno y otras, un mundo interior que sostiene la tierra) cada mundo tiene su guardián y los mundos se conectan con el alma, especialmente en la muerte. Si la persona ha sido justa, se conectará con mundos superiores; inferiores si ha sido malvada y se queda en la tierra.

Las comunidades de la selva necesitan establecer normas naturales que garanticen el uso racional de los recursos y para ello destaca la figura de los dueños o madres como protectores de la naturaleza.

Este dueño o madre será quien sede permiso al cazador que mata solo de acuerdo con la naturaleza y la necesidad del grupo…

Y así todo. Tan básico y sencillo que un niño de ciudad lo entendería pero un adulto, no.

(Apuntes preparatorios de rodaje)

LOS IRREDUCTIBLES. Retratos de Iginia Benitez Fresel y Stela Cardozo Griffith, Guarani descendientes de la etnia de los irreductibles de Tañarandy.

Cuentan las crónicas que a escasos kilómetros de la primera fundacion jesuita de S. Ignacio de Guasú, se instalaron en Tañarandy los nativos que no aceptaban entrar en las misiones/reducciones jesuíticas.

Narran los narradores que unos y otros, reducidos e irreductibles convivían en paz y tan razonablemente felices en su identidades, en sus preocupaciones y quehaceres cotidianos .

Todo un ejemplo de convivencia y respeto; pero como siempre, el orden natural en esta pequeña utopía acaba siendo sacrificado por la necedad cultural del que se cree en posesión de una identidad superior.

Los jesuítas son expulsados de España y Portugal, y finalmente prohibidos por el Papa de Roma, al único que le habían jurado obediencia, casi ná (Tremendo castigo sin parangón) y por supuesto el pacto utópico entre guaraníes y jesuítas, fulminado.

La intolerancia de los nuevos administradores de la Fe fue seguida por la ruina de las misiones al abandonarlas los nativos y volver a la selva.

La Tierra sin Mal que los indios creían haber encontrado en las reducciones jesuíticas, resultó ser eso, una utopía ( u topos, sin lugar, según la genealogía)

Ahora en Tañarandy, otrora hogar tranquilo de los irreductibles, se celebra con todo fasto la Semana Santa como si hubiese que recordar que esa aldea es tierra conquistada, finalmente reducida.