Se acabó el Baldío: “el trabajo que los indios tienen la obligación de hacer y los señores no tienen la obligación de pagar” le cuenta la nana a la niña criolla testigo de los profundos y trágicos cambios que van a alterar la vida de la hacienda . Narrado con una delicadeza extraordinaria, Balún Canàn, la compré a ciegas en Guatemala años ha, durante el rodaje en la selva del Peten, frontera con Chiapas donde transcurre esta obra y anoche me puse a leerla. 

La niña va descubriendo que el lirismo de lo pequeño está entretejido con la muerte y la crueldad, creando esa atmósfera única que nos cuentan la cultura mexicana, de la que no soy experto y tan solo intuyo.

(Nota: este vasallaje no lo impusieron los conquistadores sino que ya se practicaba en las sociedades incas y aztecas pre hispanas. Al tener que recurrir a mano de obra barata y habiéndose prohibido la esclavitud por La leyes de Indias, los españoles se escudan con esta norma pre hispana por la cual se mantenía el poderío económico de la nobleza inca y azteca. Vamos, de lavan las manos, lo cual les viene muy bien para respetar las leyes de indias a la vez que no dar un palo al agua. La vida es cruel con el pobre.)

Desconocía la obra de Rosario Castellanos, una novelista cumbre de la literatura mexicana que recomiendo vivamente .

Cada vez que viajo me traigo libros, sobre todo, además de trastos y figuritas, pero los libros los guardo con especial cariño, de Colombia me traje una cuidada edición de dos de las primeras obras de su literatura (siglo XVI) de Turín, una edición conmemorativa de Pinocho con los dibujos originales, de Londres los Pickwick Papers de Dickens entre otros autores fetiche. En fin, manías…