Se acabó el Baldío: “el trabajo que los indios tienen la obligación de hacer y los señores no tienen la obligación de pagar” le cuenta la nana a la niña criolla testigo de los profundos y trágicos cambios que van a alterar la vida de la hacienda . Narrado con una delicadeza extraordinaria, Balún Canàn, la compré a ciegas en Guatemala años ha, durante el rodaje en la selva del Peten, frontera con Chiapas donde transcurre esta obra y anoche me puse a leerla. 

La niña va descubriendo que el lirismo de lo pequeño está entretejido con la muerte y la crueldad, creando esa atmósfera única que nos cuentan la cultura mexicana, de la que no soy experto y tan solo intuyo.

(Nota: este vasallaje no lo impusieron los conquistadores sino que ya se practicaba en las sociedades incas y aztecas pre hispanas. Al tener que recurrir a mano de obra barata y habiéndose prohibido la esclavitud por La leyes de Indias, los españoles se escudan con esta norma pre hispana por la cual se mantenía el poderío económico de la nobleza inca y azteca. Vamos, de lavan las manos, lo cual les viene muy bien para respetar las leyes de indias a la vez que no dar un palo al agua. La vida es cruel con el pobre.)

Desconocía la obra de Rosario Castellanos, una novelista cumbre de la literatura mexicana que recomiendo vivamente .

Cada vez que viajo me traigo libros, sobre todo, además de trastos y figuritas, pero los libros los guardo con especial cariño, de Colombia me traje una cuidada edición de dos de las primeras obras de su literatura (siglo XVI) de Turín, una edición conmemorativa de Pinocho con los dibujos originales, de Londres los Pickwick Papers de Dickens entre otros autores fetiche. En fin, manías…

¿Soliman el Magnífico en Valencia? Me sorprende encontrar en un seminario religioso valenciano del siglo XVI estos magníficos retratos de Soliman y otros dignatarios (supongo) del Imperio Turco.

Es bien sabido que Soliman consolidó su poder militar y económico con la protección de las artes y la filosofía. Más allá de las guerras de religiones ¿fue Valencia puente entre ambas culturas en tiempos de intolerancia? Interesante tema a desarrollar 


Tras la huella de Tomas Moro. (Localizando para el rodaje) Se conserva en Valencia la ultima obra del autor de Utopía, escrito en la Torre de Londres mientras esperaba al verdugo; tal vez esta una muestra de su amistad con el humanista valenciano, Luis Vives el cual, fue consejero de la corte de Enrique VIII por recomendación de Tomas Moro. Entonces Valencia tenía una rica e influyente burguesía comercial donde floreció la cultural al ser puente de enlace con los grandes pensadores árabes del Califato de Damasco. De todos es conocido que Isabel la Católica recurrió a un influyente Judio valenciano para financiar la expedición de Colón y que Felipe II encargó a eruditos valencianos de sangre arabe y judía para que buscaran y trajeran las obras más secretas para su biblioteca de El Escorial. La Inquisición quiso quemar dichos volúmenes pero el emperador se negó. De ahí nace la leyenda que explica porqué algunos de los libros de la biblioteca de Felipe II están expuestos en las estanterías al revés, desde las hojas y no desde el lomo con el título.

Cuenta H. G. Wells que un amigo le comenta a otro: todos los días paso por la puerta de un jardín abandonado y todos los días presiento que tras esa puerta está el fin de mis angustias, mi felicidad; pero tengo miedo de traspasar la puerta y comprobar que no hay nada, más que maleza.

Todos los días su amigo le repetía su duda. Cada vez que paso, siento que tras la puerta se esconde mi felicidad.

Un día el amigo ni llegó a la cita diaria. 

Pasaron las jornadas y el amigo seguía sin aparecer.

El hombre fue hasta la puerta y se dijo, si mi amigo ha encontrado la felicidad, yo también.  A punto  estuvo de traspasarla, pero renunció y se fue: No quiero ver a mi amigo muerto entre la maleza, no podría soportar que mi amigo no ha encontrado la felicidad.

Perdón por este resumen de tan profundo cuento que recomiendo vivamente. Espero haber creado interés y debate.

Todos tenemos una puerta que da a un jardín abandonado.