Los Señores del caucho y los Revienta Cabezas

Los señores de caucho y los LOS REVIENTA CABEZAS sobrenombre por el que se conoce a una etnia “auto aislada” de la Amazonia. Son nómadas y su historia está envuelta en una misteriosa leyenda que les atribuye esa afición por reventar cabezas pero solo de hombres blancos.

Dicen que habitaban las zonas del caucho y que horrorizados por la extrema crueldad de los señores del caucho, hombre blanco que veían, cabeza que reventaban sin mediar palabra.

Sus temibles mazas dan miedo.

En la lógica natural (e inocente) de la cosmovision amazónica, cuando una etnia se pone así de bruta es porque te has pasado siete pueblos y es que los revienta cabezas no querían ser esclavizados, sufrir mutilaciones y que sus mujeres fueran violadas por no cumplir con la cuota de recolección del caucho asignada por estos señores de trajes de seda y finos modales que adquirían hectáreas de árboles del caucho, nativos incluidos todos en el mismo lote.

Huyeron hace más de cien años a la selva profunda y cuando aún hoy, si avistados por una avioneta, lo abandonaban todo precipitadamente y huyen pues creen que les buscan los caucheros.

Aseguran que han intentado convencerles de que los tiempos del caucho han finalizado, pero ellos no se lo creen, pues en la lógica natural del indio, quien ha ejercido tanta crueldad, cambia pero solo en apariencia.

El las fotos. Busto de Barón de Morey y fachada del que fuera uno de los hoteles más lujosos de América del Sur.

Cosmovision (2)

Cosmovision (2) Para el indio amazónico los hombres y los animales son gente; ellos, los indígenas son los humanos y los animales, gente no humana; mientras en Occidente la humanidad se vincula con los humanos, en el indígena la condición de humanidad no la da el humano sino la relación entre todas las criaturas humanas y no humanas. No sé considera humanidad sin un equilibrio con la naturaleza y, por supuesto, los no humanos. Y en este equilibrio es fundamental el chamán pues actúa de protector de la tierra y decide los animales (gente no humana) que se puede cazar sin alterar el equilibrio, o sea sin perder la condición de humanidad.

(Os lo voy contando según lo voy estudiando con la advertencia de que esta cosmovision no es una doctrina idéntica en todas las etnias ya que cada una introduce sus cambios aunque mantiene una regla general. Por lo demás doctores tiene este tema y solo soy un diletante entusiasta que os seguirá contado desde la biblioteca amazónica de Iquitos. Salud)

Cosmovision de los indígenas amazónicos

“La cosmovisión es el resultado de un fuerte trabajo estético de transmisión colectiva“ cuya finalidad es cohesiónar al grupo social y explicar el mundo y la relación del grupo etnico ante el mismo.

Profundamente animista, el indio amazónico atribuye un espíritu a cada ser vivo, vegetal o materia en el convencimiento de que esos espíritus invisibles hacen que la realidad no sea más que una máscara debajo de la cual habita la realidad a la que solo se accede a través de la espiritualidad, los sueños y los viajes que proporciona el chamán que es el único que conoce el acceso a las dimensiones invisibles de la realidad.

Cosmovisión del indígena amazónico

El mundo creado es múltiple: Agua, tierra, cielo (algunos mencionan un mundo inferior que unas veces es el infierno y otras, un mundo interior que sostiene la tierra) cada mundo tiene su guardián y los mundos se conectan con el alma, especialmente en la muerte. Si la persona ha sido justa, se conectará con mundos superiores; inferiores si ha sido malvada y se queda en la tierra.

Las comunidades de la selva necesitan establecer normas naturales que garanticen el uso racional de los recursos y para ello destaca la figura de los dueños o madres como protectores de la naturaleza.

Este dueño o madre será quien sede permiso al cazador que mata solo de acuerdo con la naturaleza y la necesidad del grupo…

Y así todo. Tan básico y sencillo que un niño de ciudad lo entendería pero un adulto, no.

(Apuntes preparatorios de rodaje)

APATRIDAS (Migraciones)

APATRIDAS. Migraciones -identidades en tránsito- Adriana (Trans), María.

Una película sin formato, un proyecto eterno, en desarrollo constante, “El medio es el mensaje” (McLuhan) y la brújula se ha vuelto loca.

ERES EL PROBLEMA DEL QUE NO QUIERO SOLUCIÓN.

LOS IRREDUCTIBLES

LOS IRREDUCTIBLES. Retratos de Iginia Benitez Fresel y Stela Cardozo Griffith, Guarani descendientes de la etnia de los irreductibles de Tañarandy.

Cuentan las crónicas que a escasos kilómetros de la primera fundacion jesuita de S. Ignacio de Guasú, se instalaron en Tañarandy los nativos que no aceptaban entrar en las misiones/reducciones jesuíticas.

Narran los narradores que unos y otros, reducidos e irreductibles convivían en paz y tan razonablemente felices en su identidades, en sus preocupaciones y quehaceres cotidianos .

Todo un ejemplo de convivencia y respeto; pero como siempre, el orden natural en esta pequeña utopía acaba siendo sacrificado por la necedad cultural del que se cree en posesión de una identidad superior.

Los jesuítas son expulsados de España y Portugal, y finalmente prohibidos por el Papa de Roma, al único que le habían jurado obediencia, casi ná (Tremendo castigo sin parangón) y por supuesto el pacto utópico entre guaraníes y jesuítas, fulminado.

La intolerancia de los nuevos administradores de la Fe fue seguida por la ruina de las misiones al abandonarlas los nativos y volver a la selva.

La Tierra sin Mal que los indios creían haber encontrado en las reducciones jesuíticas, resultó ser eso, una utopía ( u topos, sin lugar, según la genealogía)

Ahora en Tañarandy, otrora hogar tranquilo de los irreductibles, se celebra con todo fasto la Semana Santa como si hubiese que recordar que esa aldea es tierra conquistada, finalmente reducida.

De la mujer Guarani antes y después de las reducciones jesuíticas.

De la mujer en la sociedad Guarani pre colombina. En un documental raramente sabes cuando tienes que dejar de grabar porque te corroe la duda de que te queda algo por descubrir.

Pues algo así me ha pasado. Una serie de contactos concatenados me ha llevado a la que creo que es la única catedrática que ha dedicado su tesis a estudiar a la mujer Guarani antes y después de las misiones jesuíticas.

Cabe advertir que no se puede juzgar el papel de la mujer del siglo XVI con los ojos de ahora; pero eso no impide una mirada crítica.

Según el estudio de Rosa de la Universidad de Alicante, la mujer Guarani ocupaba un papel destacado en la sociedad indígena pre jesuítica (misiones) Ellas organizaban y dirigían los cantos y danzas de trance espiritual/místico -aun hoy, ellas, solo ellas, son las que marcan el ritmo golpeando el suelo con los enormes troncos de bambú- y la mujer del Cacique era la encargada de preparar la Chicha (bebida alcohólica resultante de la fermentación del maíz mascado y mezclado con la saliva) que bebía toda la comunidad.

La poligamia era natural al igual que las relaciones sexuales, el divorcio y el aborto . La mujer decidía su sexualidad y eso le daba su puesto en la comunidad.

Los jesuítas se ganaban a los guaraníes tras una negociación inteligente con los caciques. Toda adhesión era voluntaria ya que los jesuítas habían rechazado el sistema de Encomiendas (La corona otorgada tierras e indígenas como mano de obra a cambio de “cuidarlos y cristianizarlos”, en la práctica: abusos, violencia y trabajos forzados bajo la autoridad del encomendero castellano )

Los jesuítas renuncian a dicho sistema y lo primero que hacen es aprender el idioma lo que favorece la cercanía, luego ofrecen protección frente a las bandas de esclavistas, además de aprender oficios agrícolas o ganaderos, leer, escribir, música, artes, y por último establecen un sistema de reparto comunal en la que nadie queda desamparado -especialmente los más vulnerables: ancianos, viudas, huérfanos- y, muy importante, el cacique mantiene su autoridad y seguían rigiendo la comunidad. De esta forma se explica que tan solo dos o tres jesuítas llevarán reducciones de cientos cuando no miles de indígenas guaraníes.

Parece que por fin, los guaraníes encuentran su Tierra sin Mal.

A cambio deben abandonar sus costumbres nómadas y establilizarse en una tierra -los poblados o reducciones- y por último, cristianizarse. Dado que el Guarani es muy religioso en su orden natural, no encuentra dificultad en abrazar un nuevo rito religioso.

¿Pero que pasa con la mujer Guarani cuyo papel es muy activo en la sociedad pre jesuítica?

Por ejemplo, los guaraníes eran antropófagos (no caníbales) y en su orden natural se comían al guerrero enemigo por su fuerza y valor en él combate -jamás niños, etcétera y creo que tampoco se comerían a nuestros políticos cuyo único valor es nadar entre chanchullos, componendas, mentiras y similares habilidades de dudosa reputación- y era la mujer la que hacía el reparto de este rito antropófago que nos puede parecer muy brutal. Insisto mucho en el orden natural que regía las normas de los guaraníes; una mezcla de inocencia y belleza lo que no significa que fuesen simples e ingenuos pues eran guerreros muy, muy feroces.

Bueno, con el nuevo orden jesuítico la antropofagia queda prohibida, por supuesto, pero también el aborto, el divorcio y las relaciones sexuales libres. Además se les inculca nuevas danzas -procesiones- y por supuesto, se les viste, se acabó la desnudez. O sea se pasa a controlar, cuando no, anular ámbitos de la vida privada en las que la mujer Guarani tenía un especial protagonismo. Se teme a la sexualidad de la mujer Guarani -a todas dicho sea de paso – y se acota, delimita la sexualidad a una función reproductiva de tal manera que los jesuítas marcan un horario y un día para dicho ayuntamiento carnal. Sic!

A ello se une el tradicional papel secundario que la iglesia otorga a la mujer (la Eva del pecado y la tentación)

Esto provoca que muchas mujeres de caciques se rebelen y finalmente la tribu no acepte incorporarse a las reducciones. Entonces nace la figura de Los Irreductibles sin que necesariamente tengan que entrar en conflicto o guerrear con los guaraníes de las reducciones (aquí aún me faltan algunas averiguaciones).

Cabe destacar que en su labor misional, en la que uno o dos jesuítas iban de tribu en tribu proponiendo el pacto de las reducciones a veces las cosas iban bien y otras acabaron en la olla del poblado.

La inocencia del buen salvaje incluía que de repente podías estar en la mesa como comensal o como alimento. Se dio el caso de tribus que habían matado y comido al jesuita misioneros y luego, a los pocos meses aceptar y entrar en las reducciones como si no hubiese pasado nada. Había que echarle valor y ponerse en la piel de ellos, ya que es bueno reconocer a todas las partes.

El propio padre Montoya -figura clave en la historia de las misiones- se dio cuenta que se estaban comiendo al compañero desaparecido días antes.

Poco a poco se fue corriendo la voz por la selva de que la vida en las reducciones era más grata frente a las dureza de la jungla así que el experimento social fue aumentado a pesar de la pérdida de poder de la mujer.

La poligamia también fue prohibida por los jesuítas no sin quejas por parte de los caciques ya que, al ser la mujer del cacique quien debía preparar la chicha para la comunidad, él cacique se quejaba de que con una sola esposa no era posible mascar el maíz y escupirlo para que en su fermentación generara la bebida alcoholica vital para mantener el grupo en paz y armonía. (In vino veritas)

Bueno pues eso es más o menos sobre el destacado papel de la mujer Guarani pre colombiana y en las reducciones jesuíticas.

Vuelvo a insistir en que hay que mirarlo desde la óptica del siglo XVII y que, hasta donde sé los jesuítas fundan misiones con la libre aceptación de los indígenas y sin imponer violencia ya que, repito en honor a ellos, rechazaron el sistema de encomiendas. Su referente es los principios humanistas de los debates surgidos en torno a la Escuela de Salamanca y especialmente de las doctrinas de Francisco de Vitoria y su obra DE INDIS, todo un catálogo de derechos de los pueblos indígenas; no en vano, Vitoria se adelanta trescientos años y se le considera el padre del derecho internacional y la justicia universal (si, esa que Rajoy derogó para no molestar a los chinos)

Una vez más, la Leyenda Negra oscurece los avances en derechos humanos del pueblo español y casi nadie sabe de Francisco de Vitoria al que la Sociedad de Naciones (la ONU tras la I Guerra Mundial con sede en Ginebra) rindió homenaje dedicándole la bóveda con frescos de Sert

A modo de conclusión señalaré que en las grabaciones con las etnias he observado que la mujer tiene un gran papel activo, parece ser que ha recuperado terreno y que ellas con sus troncos de bambú vuelven a marcar el ritmo de estas danzas pre jesuíticas (Chicha para todos incluido aunque personalmente prefiero la uva pisada)

Que seáis felices y razonablemente buenos.