AMAZONIA para PRINCIPIANTES (A de Árbol) Loady Esteban mujer Shipiba nos habla del vinculo vital que tienen con los árboles, “son nuestro pulmón”. Mostramos el Capinuri árbol único en las quebradas inundables muy apreciado por sus valiosas propiedades medicinales, alcanza los 50 metros. Es un autentico árbol de vida en el sentido más amplio …Serie en preparación de cápsulas 2-3 min en formato diccionario sobre temas cosmovision Amazónica, datos, minorías, indigenismo, curiosidades y muchas más cosas… una serie para altruistas, niños, expertos, adultos, solidarios, místicos, aficionados, robots, mascotas, alienigenas y otros seres imaginarios… en proceso. Espero que os guste, en preparación.

 

De la mujer en la sociedad Guarani pre colombina. En un documental raramente sabes cuando tienes que dejar de grabar porque te corroe la duda de que te queda algo por descubrir.

Pues algo así me ha pasado. Una serie de contactos concatenados me ha llevado a la que creo que es la única catedrática que ha dedicado su tesis a estudiar a la mujer Guarani antes y después de las misiones jesuíticas.

Cabe advertir que no se puede juzgar el papel de la mujer del siglo XVI con los ojos de ahora; pero eso no impide una mirada crítica.

Según el estudio de Rosa de la Universidad de Alicante, la mujer Guarani ocupaba un papel destacado en la sociedad indígena pre jesuítica (misiones) Ellas organizaban y dirigían los cantos y danzas de trance espiritual/místico -aun hoy, ellas, solo ellas, son las que marcan el ritmo golpeando el suelo con los enormes troncos de bambú- y la mujer del Cacique era la encargada de preparar la Chicha (bebida alcohólica resultante de la fermentación del maíz mascado y mezclado con la saliva) que bebía toda la comunidad.

La poligamia era natural al igual que las relaciones sexuales, el divorcio y el aborto . La mujer decidía su sexualidad y eso le daba su puesto en la comunidad.

Los jesuítas se ganaban a los guaraníes tras una negociación inteligente con los caciques. Toda adhesión era voluntaria ya que los jesuítas habían rechazado el sistema de Encomiendas (La corona otorgada tierras e indígenas como mano de obra a cambio de “cuidarlos y cristianizarlos”, en la práctica: abusos, violencia y trabajos forzados bajo la autoridad del encomendero castellano )

Los jesuítas renuncian a dicho sistema y lo primero que hacen es aprender el idioma lo que favorece la cercanía, luego ofrecen protección frente a las bandas de esclavistas, además de aprender oficios agrícolas o ganaderos, leer, escribir, música, artes, y por último establecen un sistema de reparto comunal en la que nadie queda desamparado -especialmente los más vulnerables: ancianos, viudas, huérfanos- y, muy importante, el cacique mantiene su autoridad y seguían rigiendo la comunidad. De esta forma se explica que tan solo dos o tres jesuítas llevarán reducciones de cientos cuando no miles de indígenas guaraníes.

Parece que por fin, los guaraníes encuentran su Tierra sin Mal.

A cambio deben abandonar sus costumbres nómadas y establilizarse en una tierra -los poblados o reducciones- y por último, cristianizarse. Dado que el Guarani es muy religioso en su orden natural, no encuentra dificultad en abrazar un nuevo rito religioso.

¿Pero que pasa con la mujer Guarani cuyo papel es muy activo en la sociedad pre jesuítica?

Por ejemplo, los guaraníes eran antropófagos (no caníbales) y en su orden natural se comían al guerrero enemigo por su fuerza y valor en él combate -jamás niños, etcétera y creo que tampoco se comerían a nuestros políticos cuyo único valor es nadar entre chanchullos, componendas, mentiras y similares habilidades de dudosa reputación- y era la mujer la que hacía el reparto de este rito antropófago que nos puede parecer muy brutal. Insisto mucho en el orden natural que regía las normas de los guaraníes; una mezcla de inocencia y belleza lo que no significa que fuesen simples e ingenuos pues eran guerreros muy, muy feroces.

Bueno, con el nuevo orden jesuítico la antropofagia queda prohibida, por supuesto, pero también el aborto, el divorcio y las relaciones sexuales libres. Además se les inculca nuevas danzas -procesiones- y por supuesto, se les viste, se acabó la desnudez. O sea se pasa a controlar, cuando no, anular ámbitos de la vida privada en las que la mujer Guarani tenía un especial protagonismo. Se teme a la sexualidad de la mujer Guarani -a todas dicho sea de paso – y se acota, delimita la sexualidad a una función reproductiva de tal manera que los jesuítas marcan un horario y un día para dicho ayuntamiento carnal. Sic!

A ello se une el tradicional papel secundario que la iglesia otorga a la mujer (la Eva del pecado y la tentación)

Esto provoca que muchas mujeres de caciques se rebelen y finalmente la tribu no acepte incorporarse a las reducciones. Entonces nace la figura de Los Irreductibles sin que necesariamente tengan que entrar en conflicto o guerrear con los guaraníes de las reducciones (aquí aún me faltan algunas averiguaciones).

Cabe destacar que en su labor misional, en la que uno o dos jesuítas iban de tribu en tribu proponiendo el pacto de las reducciones a veces las cosas iban bien y otras acabaron en la olla del poblado.

La inocencia del buen salvaje incluía que de repente podías estar en la mesa como comensal o como alimento. Se dio el caso de tribus que habían matado y comido al jesuita misioneros y luego, a los pocos meses aceptar y entrar en las reducciones como si no hubiese pasado nada. Había que echarle valor y ponerse en la piel de ellos, ya que es bueno reconocer a todas las partes.

El propio padre Montoya -figura clave en la historia de las misiones- se dio cuenta que se estaban comiendo al compañero desaparecido días antes.

Poco a poco se fue corriendo la voz por la selva de que la vida en las reducciones era más grata frente a las dureza de la jungla así que el experimento social fue aumentado a pesar de la pérdida de poder de la mujer.

La poligamia también fue prohibida por los jesuítas no sin quejas por parte de los caciques ya que, al ser la mujer del cacique quien debía preparar la chicha para la comunidad, él cacique se quejaba de que con una sola esposa no era posible mascar el maíz y escupirlo para que en su fermentación generara la bebida alcoholica vital para mantener el grupo en paz y armonía. (In vino veritas)

Bueno pues eso es más o menos sobre el destacado papel de la mujer Guarani pre colombiana y en las reducciones jesuíticas.

Vuelvo a insistir en que hay que mirarlo desde la óptica del siglo XVII y que, hasta donde sé los jesuítas fundan misiones con la libre aceptación de los indígenas y sin imponer violencia ya que, repito en honor a ellos, rechazaron el sistema de encomiendas. Su referente es los principios humanistas de los debates surgidos en torno a la Escuela de Salamanca y especialmente de las doctrinas de Francisco de Vitoria y su obra DE INDIS, todo un catálogo de derechos de los pueblos indígenas; no en vano, Vitoria se adelanta trescientos años y se le considera el padre del derecho internacional y la justicia universal (si, esa que Rajoy derogó para no molestar a los chinos)

Una vez más, la Leyenda Negra oscurece los avances en derechos humanos del pueblo español y casi nadie sabe de Francisco de Vitoria al que la Sociedad de Naciones (la ONU tras la I Guerra Mundial con sede en Ginebra) rindió homenaje dedicándole la bóveda con frescos de Sert

A modo de conclusión señalaré que en las grabaciones con las etnias he observado que la mujer tiene un gran papel activo, parece ser que ha recuperado terreno y que ellas con sus troncos de bambú vuelven a marcar el ritmo de estas danzas pre jesuíticas (Chicha para todos incluido aunque personalmente prefiero la uva pisada)

Que seáis felices y razonablemente buenos.

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Cuando Saúl salió al camino y se internó por las veredas de los huertos de naranjos para alejarse de las farolas y la contaminación lumínica del pueblo, recordó que de niño iba ahí mismo a esperar la vuelta de su madre.

Ella siempre regresaba durante esos breves minutos en los que el sol se había puesto tras las montañas y en el cielo quedaba el ultimo resplandor antes de cubrirse de negro.

Con la última luz, aparecía ella. Volvía andando del trabajo en el molino y siempre traía algo para el pequeño Saúl, un puñado de almendras que la molinera había garrapiñado con azúcar… Una porción de dulce de membrillo.

Veronica, la madre de Saúl el joven, lo era también de Saulo el mayor, llamados así por una manía que le dio a la madre. “Cosas de madre soltera” decían en el pueblo.

Veronica era hermosa por dentro y por fuera. Era respetada en la comunidad porque casi todos podían haber sido los padres del Saúl y Saulo, unos porque se enamoraron platónicamente y otros porque la amaron.
Veronica era un ser casi excepcional, pues ni siquiera, las otras mujeres recelaban de ella.

Veronica nunca pidió ayuda a un hombre ni jamás reveló la identidad de los padres.

Y sin embargo Veronica tuvo toda la ayuda necesaria de las mujeres durante la gestación y el parto, además de cuidar de los saulitos mientras trabajaba…

Los hombres la trataban con escrupulosa educación y como ella se hacia ver tan poco en actos sociales muchos se preguntaban si Veronica era real.

Solo la existencia de Saúl y Saulo autentificaban que verónica era real pues tampoco se sabía muy bien de donde venia cuando siendo una niña, apareció una madrugada en la plaza del pueblo sin más propiedad que una hogaza de pan y unas ropitas envueltas en una tela anudada a su frágil espalda de seis años.

Veronica fue adoptada como un ángel que se ha extraviado en el cielo y acababa de caer en la tierra.

“Se irá, como vino. De repente” decían en el pueblo, no sin pesar.

Y así fue.

El día que echaron en falta a Veronica, no la buscaron pues sabían que era inútil.

El pueblo se organizó en silencio para acoger a Saúl y Saulo.

Años después, la noche en que Saúl salió a las veredas entre naranjos a buscar a su madre con la ultima luz, como solía hacer de niño, esa noche recordó la ultima vez que vio a su madre.

Apareció entre los naranjos con una sonrisa, cogió a su niño en brazos y le dijo “ya no puedo contigo, como ha crecido mi niño”. Y aunque lo depositó en el suelo, Saúl no soltaba la mano de su madre. ” ¿y Saulo, qué hace, está en música?”

Saúl afirma con un gesto.

“¿Y tu porque no vas? Necesitan gente para la banda”

“Yo me quedo aquí a esperarte, te lo he dicho mil veces, mama” le respondió Saúl apretando la mano de la madre.

“¿Qué dicen de mi en el pueblo?”

“Que apareciste como un ángel”

“¿Y?”

“Y que como un ángel, te iras… ¿Es eso cierto?”

“Ir, nos iremos todos antes o después ”

“No vas a responder ¿no?”

“Déjame cogerte en brazos, como cuando eras niño”

“¡Mamá!” Protestó en vano Saúl

Cuando verónica desapareció se hizo un silencio en el pueblo que dolió más que una semana de llanto, duelo y quebranto.

Saúl, sentado en la vereda del murete del huerto de naranjos con la ultima luz, aun podía verse de niño alejándose con su madre hacia el pueblo mientras ella insiste y juega a tomarlo en brazos. Un niño que protesta porque ya es mayor.

Una mujer que desapareció de madrugada dejando en la plaza del pueblo un atillo de ropa de niña y un par de hijos durmiendo en la cama.

Vicente Pérez Herrero
Ultima luz. Cuando Saúl salió al camino…
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